7 sept. 2010

Alerta Roja


Hoy he decidido no volver a mencionarlo. Pareciera que el sueño se ha vuelto en una suerte de vocablo desgastado. Se desgasta cada vez que el sueño muta de sueño a sueño aferrado. Parece que las fuerzas se concentran en aferrar, como si lograr o alcanzar fuera hundir las uñas en el sueño intentando evitar que se aleje y esperando traerlo pronto al presente. De aferrarse tanto, las uñas ya se clavan con tanta fuerza que la sangre se cuela por los dedos. Me di cuenta que ya no es roja. De aferrarme tanto he olvidado pasar de ingenuidad a mujer calórica. De aferrarme tanto he dejado pasar mi crecimiento. De aferrarme tanto me ha comido la lengua el gato. De aferrarme tanto me quedé como niña soñando. Si me sigo aferrando tanto voy a desgarrar el sueño añorado.

**La Maga**