20 may. 2010

Fénix


Qué inciertos saben los errores. Ayer se presentaban como respuestas y claridad, hoy se presentan como errores chupasangre. Ahora se presentan como acogedora luz clara y transparencia cierta y duradera, de hierro y dulce.

Qué lástima que la sangre que se fue no haya sido mía, que a mi me quedan muchas fuerzas de transfusiones todavía. Qué muerte se siente sentir tus venas huecas y vacías. Qué asfixia es sentir que la tierra no se presente fértil. Mira que yo te juro que estoy llena de semillas. Y la angustia se presenta en falda corta, con las piernas abiertas invitándome a su seducción justificada. Pero qué grande es esta esperanza mía, qué grande es mi confianza casta y no caída. Qué ganas de quitarme esta piel de encima, para que no estorbe y entres en mis venas que se sacuden esperando tu sí y tu eterna compañía. Te juro que me he sacudido algunas plumas de entre las cenizas. Qué ganas de ser dios y crear espíritus, te regalaría uno lleno de fantasía. Pero sin ser dios me propuse regalarte ilusiones si me lo permites todavía.


La Maga**

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