30 may. 2008

Años Luz Después


Abrimos la ventana y dejamos que se filtrara entre nosotros la rueda de los tiempos.
El velo transparente del pasado nos envolvió con seda fina que entrelazó memorias cubiertas en urnas de cristal.

Recostamos la cabeza y con ojos dormidos viajamos por caminos paralelos, retrocediendo en los ayeres entre témpanos de hielo, máscaras ficticias, cartas sufridas, maravillosas y eternas; actuaciones de disimulo, sangre de fuego, escenarios diversos hasta descender suavemente en montañas aladas, rodeadas de espíritus fugaces y de niebla divina, con olor a lluvia y un cielo que llora del mismo modo que lo hacían mis ojos de cristal.

Revivimos la mística del suceso que se acompaño de música que ahora resuena hasta el fin del mundo y vislumbramos las manos entrelazadas bajo la atmósfera húmeda impregnada de tu perfume vago. Recorrimos los muros oscuros que murmuran y sonríen cuando notan el acercamiento tímido, apenas leve, titubeante y cálido. Reparamos en dos cuerpos fundidos por el alma que cantan con la tierra que recibe gozosa el agua derramada por el sol.

Admiramos el paisaje acogedor de la pureza encarnada en labios que se encuentran y riñen suavemente desconociendo el vacío, separados del mundo, en un sueño incontrolable.


Nuestros ojos despertaron transportados a una realidad diversa a años luz de la memoria mágica. Tres últimos acordes de guitarra musicalizan las risas que comparten emociones, que se jactan de la victoria del caballero amarillo de molinos de viento y el lagarto alado.

Entonces el impulso es auténtico y mis brazos estrechan fuertemente la caja torácica que guarda tu corazón puro y hermoso.

Entre piel negra faltó la lluvia. Y entonces comprendemos que la luna no llora por que tampoco lo hacen nuestros ojos tontos que se miran fijamente interpretando pensamientos ajenos, descifrando sensaciones propias con manos que adquieren memoria y repasan las mismas curvas y rectas que recorrieron tantos sueños atrás.

El ambiente se cubre de la misma neblina hermosa y lejana. Neblina que fluye como fluimos nosotros rodeados de vértigo y amor impetuoso.

Y entonces las bocas también adquieren memoria dactilar y aquellos segundos vestidos de seda nos saben a rosa que se funden sin espinas, sin mentalizar.


Los colores se disuelven y perdemos todos los sentidos, pues estos escapan y se focalizan en la mano que se aferra, en la lengua que juega, en el alma que se conjuga, en el amor y la pureza en penetrada realidad.

Al final y con amor gemelo contemplamos los últimos momentos desaforados y éstos no caben en mi sonrisa infinita, en la caricia eterna, en alfa y omega.

Regreso y surge un rayo de luz que ilumina mi semblante, mi mente y espíritu por que el lazo inquebrantable inunda mi esencia y la nueva memoria, reliquia sagrada, descansa imperiosa pues es el reflejo de nuestra dimensión exacta en la que siempre sobreviviremos.

La Maga**

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