30 may. 2008

Un si


Todo se vuelve recuerdos difusos. Realidad vaga e infinita. Repaso el momento desaforado cuando el ambiente se vio embriagado de música y de lluvia, de escenario vacío, de acciones controladas por ceguera.
Recuerdo las máscaras, las actuaciones de disimulo, la realidad pasada que creímos sueño y delirio olvidado en la inconsciencia.
Vislumbro mis ojos buscándote, tu boca llamándome, pretextos que buscan momentos y espacios, circunstancias perfectas, sutil eufemismo, señales ligeras, inconciencias resucitadas en una nueva realidad, y repetimos las acciones esta vez a la luz del día, sin cuestionamientos, sin justificantes. Y te rodeas de polvo cósmico y mi mano esparce luces en todas direcciones que se mezclan con las partículas maravillosas, y el discurso de la magia nos envuelve en nuevas miradas, en renacidos suspiros, preguntas curiosas, tardes ociosas, noches abrazadas de la mística surreal que se conjuga con copos de nieve que enfrían el ambiente, que caen delicadamente y llamas voraces que encienden y acaloran corazones, pasiones y risas de ultramar.
Finalmente se apodera de mi la memoria de tus palabras –las mías también- que danzan con la música que repites una y otra vez, que se convierte en himno, que se transforma en romanza de jazz.
Y se abren los ojos y flotan en la atmósfera los pensamientos alados que te impiden dormir y que me incitan a soñar.

Tal vez entonces desmenuzaremos sensaciones cronopias, verdosas y húmedas que nos mantengan en el encanto de la fantasía imperiosa que se trasluce en un ahora de dimensiones perdidas, difusas y ricas de destellos fugaces y magia por encarnar.

La Maga**

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