30 may. 2008

II


Nada golpeaba más que tus palabras mudas, que tu mano inerte, que las innumerables veces que me tope contra las piedras intentando encontrarte transparente, de todos los momentos en que me descubrí al margen buscando tu mirada o por lo menos cualquier rastro de aquellas palabras tuyas que me habían seducido tiempo atrás.
Ayer intenté volver en la rueda de los tiempos, difuminar con mi pincel los últimos momentos, vestirme de fortaleza, disfrazarme de sonrisa y me encontré nueva y dulcemente entretenida en esquivar memorias, contrarrestando tu esencia, envolviéndome en música con los ojos de vidrio y cristal para despertar con aquella soledad que acompaña toda una ilusión.

La Maga*

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