30 may. 2008

Comienza el Final


Hoy el aire sabe amargo. Los sesenta segundos del minuto gotean sobre mi cabeza.
Cada tic tac trae consigo un eco que se dispersa en el espacio. El que antes ocupabas tú.

Hoy todo me queda grande. Sobran sillas, espacio en el sillón, peldaños en la escalera, espacio en el baño, almohadas en la cama, la mitad de la comida, música en la fiesta, la mitad de la cerveza, las dos horas de película, el carro tiene un asiento de más, sobran mis tiempos libres.

Todo está impregnado de ti. Yo ahora vivo a la mitad.
Las noches me atormentan con el ardor de mi decisión. Y la luna mira sigilosa.
Espera ver acciones retroactivas.
Estoy intentando detener el virus degenerativo que amenazaba con peligro de muerte.
365 por 3 veces las que juro que las paredes negras me asfixian mientras me busco entre los escombros.
Estas huellas dactilares mías están sangrando sobre el cuerpo inerte de mi sueño desmayado.
La página en blanco ya no me da confianza.
Y no me queda ahora más que encender tu veladora frente a nuestra lápida. Aquella que construirán muy grande, suficiente para dos cuerpos.
Todo es absurdo, el argumento más lógico es bufón de mis sensaciones.
Y las paredes se siguen acercando.
Hoy ocultar la cara entre las manos es resultado de la impotencia de los abrazos.
No quiero que el tiempo haga amarillas esas páginas pasadas.
Temo lo ilegible del presente.

¿Cuándo?
¿En qué momento?

Cada beso prisionero escapa de la mano del suspiro. Uno por segundo.
¿Dónde está el camino amarillo? ¿Dónde quedó la flor azul?
En un acto de prevención y curación corté mis alas de hada. Y se cayeron las tuyas.

¿Volveremos a sacar la espada de la piedra?

¿Dónde te vuelvo a encontrar?

Puntos suspensivos.

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